sábado, 11 de diciembre de 2010

¡Hasta los gatos son machistas!


¿Quién pudiera creerlo?
¡Hasta los gatos son machistas!
Sucedió muy temprano en la mañanita. Me despierta el sonido de mi gata repeliendo agresivamente a alguien...¿????¡¡¡¡
Me levanto escoba en mano a ver qué diablos pasa; y adivinen qué me encuentro: un gato extraño, subido en la lavadora, que me pela sus dientes y sus garras... parecía un tigre salvaje..!!
Naturalmente mi instinto de supervivencia me hace actuar con precaución. Voy, abro la puerta de la calle, regreso a ver si logro espantar al tigre... Pero el tigre inmóvil, con dientes y garras afuera, sin la menor intención de moverse de allí.
No había otra opción. Apelar al último de mis recursos. Levantar a aquel que siempre le ponemos las tareas que nadie más se atreve a hacer... mi hijo José Alejandro...
Entramos los dos al cuartico, él con la pala, yo con la escoba, él por delante de mí, como mi escudo... (para eso es hombre, ¿no? Algún beneficio teníamos que tener las mujeres...)
Pero al parecer, el gato también sabe de cuestiones de género; apenas vio "al hombre de la casa" el gato cambió entonces de actitud... (Se habrá asustado con la cara de "recién levantado" de Jose?). Ya no parecía un tigre.... Ahora parecía un gatico acorralado, que no sabía para dónde coger. Me miró a mí, miró a Jose y con ojos suplicantes le pidió a él "que no le hiciera daño"....
¡Qué gato tan machista!!! A la que tenía que haber pedido eso era a mí, que soy bastante más peligrosa que José...
Pero qué le vamos a hacer... Así es esta cultura machista, que todavía cree en estereotipos y falsos clichés...

domingo, 7 de febrero de 2010

Sally y la mala prensa de los gatitos



¡Qué difícil es regalar gatos..!

Cada vez que se lo ofrecía a mis amigos o conocidos ponían una cara...

Pero no crean que no los entendía. A mí jamás me llamaron la atención los gatos, en cambio los perros sí. Es más, recuerdo que por allá en los años de mi adolescencia, una vez me hicieron un test donde uno asociaba la familia con animales. Rápidamente ubiqué a cada miembro de la familia con un animal específico, sin embargo, hubo uno con el que no lograba asociarlo. Mi prima, pichona de psicóloga, esperaba y esperaba a que yo me decidiera. En vista de mi indecisión empezó a enumerarme animales; pero nada que daba con el que era. Hasta que por fin pronunció la palabra mágica... Gato. Claro! Este personaje de la familia lo asociaba con un gato, un tanto distante, un tanto indiferente... Como que estaba ahí pero no se sentía... Pero eso sí, que no se te ocurriera atacarlo, te sacaría las uñas sin lugar a dudas...

¿Cómo logré cambiar la mala prensa del gato? Fue casi fruto del azar. Una vecina tenía una gatica blanca, muy tierna. Como nuestros patios estaban pegados, era usual que la gatica se paseara por el mío. Empecé a notar que desde que la gatica había llegado, los ratones se habían alejado también. Entonces, de vez en cuando le ponía comida como muestra de agradecimiento por su labor. Sin embargo, toda esta fraternidad se limitaba al patio. No quería mucha confiancita con ese animal... Seguía siendo gato. Y la gata sabía respetar la distancia que le imponía.

Un buen día los vecinos se mudaron. Y se llevaron su gatica con ellos. Pero exactamente al año de haberse mudado, me encontré con que la gatica blanca estaba visitando mi patio de nuevo. ¿Qué opciones tenía? Era un ser vivo pidiendo refugio. El hecho de que hubiera regresado después de tanto tiempo me impuso una responsabilidad. ¿Había sido enviada por Dios? No lo sé. El hecho es que empecé a darle un lugar en mi casa. Hoy Sally hace parte de la familia.


(La historia de sus gatitos se las cuento en una próxima entrega. Bye).

sábado, 26 de diciembre de 2009

¿Por qué tener un gatito en casa?

  • Porque nos ayudan a combatir esos feos roedores... transmisores de tantas enfermedades...

  • Porque los estudios dicen que el amigable contacto con el felino, reduce el estres de sus dueños...

  • Porque son terapéuticos y beneficiosos para la salud...

  • Porque su ronroneo fomenta las emociones positivas...

Por esto y mucho más, ¡llévate un gatito a casa!

sábado, 5 de diciembre de 2009

Buscando un hogar


La elegancia quiso cuerpo y vida, por eso se transformó en gato".

Guillermo de Aquitania


Gatitos tiernos y regalones, dos meses de edad, buscan un hogar donde los quieran muuuchooo. Prometen portarse bien, ser muy buenos cazadores, aseados y cariñosos. Se entregan solo a personas responsables, que amen a los animales, y que puedan darles el cariño y los cuidados que necesiten.


Interesados contactarse con Mónica, Barranquilla, Colombia, a través de esta página.